
lunes, abril 07, 2008
Rompiendo las estrellas

jueves, marzo 13, 2008
La cita estropeada

Te llaman al movil, esa artilugio nefasto que estropea la charla, las ideas, la escena. Entonces te desapartas, buscas un lugar silencioso, donde puedas escuchar y ser escuchado, ¿y no lo estabas haciendo?, arruinas una y das parte a otra; cerrar y abrir.
Vuelves a la mesa, te encuentras una sonrisa; pero talvez es vacía. Quieres estar en todo y no permaneces en ningun lado, olvidaste cerrar la conversación con ella; ahora se han marchado las ideas, no recuerdas lo que pretendías decir y esto que parecía excelente de pronto se torna adusto y un poco fuera de tu control, tu control. Conseguiste cerrar tratos, agendar citas y posponer algunas otras; estabas ufano por la delicadez de tu trato y tu elocuencia. Pero ahora pareces débil, fuera de contexto, tu expresión y palabras son graves.
Molesto resulta ser esto para ti, te jactabas de obtener todo lo que querías; esto no es "esto" ni es "todo", es pura humanidad, es una persona y tu desconoces el trato interpersonal, solo sabes escupir palabras vacías a un monton de circuitos, de chips y demás muy bien organizados y comunicados vía satelite: el télefono celular. Ahora tu eres su satélite, ahora eres todo un perdedor de tu vanagloriada circunspección.
La mansedumbre creada por ese artilugio se apodera cada vez más de ti; te vuelves su esclavo, su fiel sirviente, la rata en su la loca carrera, su falso ademán de conectar gente, de transmitir emociones. No, las emociones están aquí. Las perversiones comunicativas están en el aire.
martes, marzo 04, 2008
Dialogos internos-externos
no tengo sueño, tengo ganas de comunicarme conmigo mismo
tengo ganas de exorcisar fantasmas, mis fantasmas.
Golpeo letras y letras, que puedo hacer?
Ya lo decía Socrates: "know yourself" pero sufro
el enfado de tener que hacer todo ese protocolo ya casi convertido en un establishment en mi persona; llenar una taza de cafe gourmet, un par de cigarrillos, luz a medio matiz, Hawley o Waits de fondo y ahora si tocar la verja donde hábita mi alter ego, el que pretende ser, el wanna be, el cabrón, el arquetipo de sociedad, el modelo de mis padres.
Oh que oneroso resulta ser este trajín de decisiones, de ideas, de obsesiones, de mentiras piadosas de honestidad brutal consigo mismo.
El establishemt social lo dicta dicen unos, las relaciones también, la amistad cuanto más, pero me cago en esos incautos (más pendejos) porque todo el tiempo lo fanfarronean (¿que nos es de a priori a posteriori?, si tanto aman el impuesto social) para después tratar de amedrentar y/o sobajar bajo el recurso de la recomendación y persuación: las conductas, las convicciones y el libre pensamiento y albedrío de uno. Rendir el albedrío, ja...ni madres.
Live and let die!
Ahhhh!!!
